Reseña literaria por Fausto Perez:
"un libro singular: La
Colonia, una comedia histórica escrita por Jorge Arturo Abello Gual, un
autor que ha decidido mirar el pasado desde una perspectiva distinta, despojada
de solemnidades innecesarias y enriquecida por el humor, la aventura, la
imaginación y una profunda comprensión de las debilidades y grandezas humanas.
Jorge Arturo, quien es mi compañero
en la Universidad Sergio Arboleda, sede Barranquilla, como docente, es abogado
de profesión, especialista en Derecho Penal y Magister en Derecho. Su tesis fue
en responsabilidad penal del médico.
Él es autor de 14 libros: 11
en Derecho y 3 de literatura. De está especialidad son: La samaria, Asesinos e
inocentes y el libro que hoy nos concierne La colonia, publicado en Amazon, y
tiene 225 páginas.
La Colonia nos
conduce hasta la España del siglo XVIII, pero no pretende ofrecernos una
lección convencional de historia. Jorge Arturo Abello Gual hace algo mucho más
atractivo: toma una época, sus personajes, sus conflictos y sus circunstancias,
y los transforma en materia narrativa. El pasado deja de ser una sucesión de
fechas y acontecimientos para convertirse en un escenario habitado por hombres
y mujeres que aman, padecen, se equivocan, conspiran, sobreviven y, sobre todo,
buscan la manera de salir adelante.
En el centro de esta aventura
aparece José Antonio, un joven inteligente, irreverente y dueño de una
personalidad en continua pugna con la autoridad. Su rebeldía no es un simple
recurso humorístico: constituye una manera de mirar el mundo. El personaje
cuestiona, inventa, desafía y halla soluciones allí donde otros solo encuentran
dificultades. En él se reconoce ese viejo arquetipo de la literatura picaresca
que sobrevive gracias a la inteligencia y a la capacidad de improvisar.
A su lado está José Joaquín
Calderón, su tío y mentor, un veterano de la Armada que termina asumiendo una
responsabilidad mucho más grande que la de educar a un muchacho. Entre ambos se
establece una relación de una riqueza excepcional para la narración: hay
disciplina y desacuerdo, pero también complicidad, afecto y una especie de
alianza frente a las adversidades. El tío pretende formar al joven, aunque
termina aprendiendo también de él.
El humor es, sin duda, una de
las evidentes fortaldezas de La Colonia. Pero no se trata de un humor
impostado en la historia. Está incorporado a la naturaleza misma de los
personajes y a la manera en que enfrentan los acontecimientos. Abello Gual
entiende que hasta los episodios más difíciles pueden ser observados desde una
perspectiva inesperada, y allí encuentra una fuente permanente de comicidad.
Hay en estas páginas
situaciones que revelan hasta dónde puede llegar la imaginación del autor. Una
bomba apestosa, por ejemplo, puede convertirse en un arma insólita frente a los
enemigos, mientras que un simple queso de cabra termina adquiriendo una importancia
estratégica inesperada. Son recursos disparatados en apariencia, pero
narrativamente eficaces, porque responden a una de las ideas centrales del
libro: muchas veces el ingenio vence donde la fuerza resulta insuficiente.
Ese es otro de los valores de
La Colonia: la reivindicación de la inteligencia popular. Aquí no
siempre ganan quienes poseen las mejores armas ni quienes ocupan las posiciones
más poderosas. En ocasiones triunfan aquellos capaces de pensar distinto, de
improvisar, de aprovechar una circunstancia en apariencia insignificante y
convertirla en una ventaja. Eso que se conoce como ‘Malicia indígena’. Piedras,
hondas, animales y recursos cotidianos pueden adquirir una inesperada dimensión
estratégica.
Jorge Arturo Abello Gual ha
escrito una obra que se atreve a jugar con la historia sin faltarle el respeto,
que convierte la aventura en diversión y que utiliza el humor para acercarnos a
personajes imperfectos, entrañables y memorables. Por eso, esta noche no solo
presentamos un libro: celebramos el oficio de contar, la imaginación de un
escritor y la posibilidad de que una historia nacida en otro siglo encuentre
nuevos lectores en el nuestro. Bienvenidos, entonces, a La Colonia."


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