martes, 18 de agosto de 2026

RESEÑA LITERARIA POR FAUSTO PEREZ


 



Reseña literaria por Fausto Perez:


"un libro singular: La Colonia, una comedia histórica escrita por Jorge Arturo Abello Gual, un autor que ha decidido mirar el pasado desde una perspectiva distinta, despojada de solemnidades innecesarias y enriquecida por el humor, la aventura, la imaginación y una profunda comprensión de las debilidades y grandezas humanas.

Jorge Arturo, quien es mi compañero en la Universidad Sergio Arboleda, sede Barranquilla, como docente, es abogado de profesión, especialista en Derecho Penal y Magister en Derecho. Su tesis fue en responsabilidad penal del médico.

Él es autor de 14 libros: 11 en Derecho y 3 de literatura. De está especialidad son: La samaria, Asesinos e inocentes y el libro que hoy nos concierne La colonia, publicado en Amazon, y tiene 225 páginas.

La Colonia nos conduce hasta la España del siglo XVIII, pero no pretende ofrecernos una lección convencional de historia. Jorge Arturo Abello Gual hace algo mucho más atractivo: toma una época, sus personajes, sus conflictos y sus circunstancias, y los transforma en materia narrativa. El pasado deja de ser una sucesión de fechas y acontecimientos para convertirse en un escenario habitado por hombres y mujeres que aman, padecen, se equivocan, conspiran, sobreviven y, sobre todo, buscan la manera de salir adelante.

En el centro de esta aventura aparece José Antonio, un joven inteligente, irreverente y dueño de una personalidad en continua pugna con la autoridad. Su rebeldía no es un simple recurso humorístico: constituye una manera de mirar el mundo. El personaje cuestiona, inventa, desafía y halla soluciones allí donde otros solo encuentran dificultades. En él se reconoce ese viejo arquetipo de la literatura picaresca que sobrevive gracias a la inteligencia y a la capacidad de improvisar.

A su lado está José Joaquín Calderón, su tío y mentor, un veterano de la Armada que termina asumiendo una responsabilidad mucho más grande que la de educar a un muchacho. Entre ambos se establece una relación de una riqueza excepcional para la narración: hay disciplina y desacuerdo, pero también complicidad, afecto y una especie de alianza frente a las adversidades. El tío pretende formar al joven, aunque termina aprendiendo también de él.

El humor es, sin duda, una de las evidentes fortaldezas de La Colonia. Pero no se trata de un humor impostado en la historia. Está incorporado a la naturaleza misma de los personajes y a la manera en que enfrentan los acontecimientos. Abello Gual entiende que hasta los episodios más difíciles pueden ser observados desde una perspectiva inesperada, y allí encuentra una fuente permanente de comicidad.

Hay en estas páginas situaciones que revelan hasta dónde puede llegar la imaginación del autor. Una bomba apestosa, por ejemplo, puede convertirse en un arma insólita frente a los enemigos, mientras que un simple queso de cabra termina adquiriendo una importancia estratégica inesperada. Son recursos disparatados en apariencia, pero narrativamente eficaces, porque responden a una de las ideas centrales del libro: muchas veces el ingenio vence donde la fuerza resulta insuficiente.

Ese es otro de los valores de La Colonia: la reivindicación de la inteligencia popular. Aquí no siempre ganan quienes poseen las mejores armas ni quienes ocupan las posiciones más poderosas. En ocasiones triunfan aquellos capaces de pensar distinto, de improvisar, de aprovechar una circunstancia en apariencia insignificante y convertirla en una ventaja. Eso que se conoce como ‘Malicia indígena’. Piedras, hondas, animales y recursos cotidianos pueden adquirir una inesperada dimensión estratégica.

Jorge Arturo Abello Gual ha escrito una obra que se atreve a jugar con la historia sin faltarle el respeto, que convierte la aventura en diversión y que utiliza el humor para acercarnos a personajes imperfectos, entrañables y memorables. Por eso, esta noche no solo presentamos un libro: celebramos el oficio de contar, la imaginación de un escritor y la posibilidad de que una historia nacida en otro siglo encuentre nuevos lectores en el nuestro. Bienvenidos, entonces, a La Colonia."



Puedes comprar el libro en el siguiente link, está en versión física o digital por Amazon:


También se puede adquirir en 

sábado, 15 de agosto de 2026

El lanzamiento fotos y videos

 







 














Video completo de una representación de uno de los capítulos del libro.




Video sobre la reseña del libro completo



La música 🎵 también se hizo presente: 
Video completo 












Video sobre preguntas sobre el libro la Colonia






miércoles, 12 de agosto de 2026

HISTORIAS CONTADAS DE SANTA MARTA




Historias contadas de Santa Marta.


Luego de recopilar varios libros sobre la historia de Santa Marta, me encontré con los libros de Arturo Bermúdez Bermúdez, y de varios libros que hacen referencia a la historia colonial de Santa Marta, que es poca en comparación con la que tiene Cartagena.  La diferencia entre estas dos ciudades, en historia y arquitectura radica en que Santa Marta fue incendiada y saqueada por piratas aproximadamente como 20 veces, por tanto, muchos archivos se perdieron, y una de las pocas fuentes que quedaron, fueron las cartas que escribían los gobernadores de Santa Marta a la corona Española para informar los sucesos que acontecían en esa ciudad.

Desde el punto de vista arquitectónico, si bien, Santa Marta no tuvo murallas, sí tuvo arquitectura colonial que hoy se refleja en algunas pocas casas, y ello se debe a que Santa Marta sufrió un terremoto que destruyó la mayor parte de esa arquitectura.

Sin embargo, a pesar de padecer de tantas calamidades, la ciudad ha continuado su historia desde su fundación y hay relatos dignos de rescatar, así se lo expresé a los escritora y periodista Loor Naissir, en una charla que tuvimos sobre la historia de Santa Marta, y que ella publicó en uno de sus libros de esta manera:


 "Entre el mar y la esperanza

Hay conversaciones que llegan sin avisar. Uno cree que hablará de un tema y termina descubriendo otro completamente distinto.

Así me ocurrió con Jorge Abello, abogado penalista y también escritor.

Mientras conversábamos, dejó a un lado los códigos y las leyes para hablarme de la historia de Santa Marta, contada por él en su próximo libro, pero a manera de comedia.

—¿Sabías que la ciudad fue incendiada varias veces? —me dijo.

A diferencia de Cartagena, me explicó que gran parte de su historia tuvo que reconstruirse gracias a las cartas que los conquistadores enviaban a España. Lo que el fuego destruyó en América quedó escrito al otro lado del océano.

Piratas franceses, ingleses y holandeses la atacaron una y otra vez. Hubo saqueos, incendios, torturas y miedo. Muchas familias abandonaron la ciudad buscando refugio en Cartagena, Mompox y Ocaña. De aquella primera Santa Marta apenas quedaron vestigios. Fue incendiada más de veinte veces hasta finales del siglo XVII.

Aquella conversación me dejó pensando. Una ciudad puede perder sus murallas, sus construcciones, sus archivos y hasta sus recuerdos materiales, pero mientras alguien conserve la memoria, su historia nunca desaparece.

Después de la charla comprendí que este capítulo también debía hacer parte de estas páginas escritas para la Virgen.

Jorge también me regaló una de esas historias que parecen inventadas, pero que hacen parte del alma de Santa Marta. 

Aparecen en el libro Piratas en Santa Marta, de Arturo Bermúdez Bermúdez.

Me contó, entre risas, que muchas veces a los soldados encargados de defender la ciudad no les pagaban el sueldo. Sin dinero y cansados de esperar, algunos terminaban haciendo lo impensable: sacaban la pólvora de los cañones y de los arcabuces para venderla. Después, para que nadie descubriera el robo, llenaban las armas con arena de la playa.

El engaño funcionaba... hasta que aparecían los piratas.

Cuando llegaba el momento de defender la ciudad y los soldados intentaban disparar, los cañones respondían con un silencio vergonzoso. En lugar de pólvora, solo tenían arena del mar.

Así era muy difícil proteger a Santa Marta.

También me relató que cuando el temido pirata Francis Drake cayó sobre Santa Marta, el pánico se apoderó de la ciudad. Antes de que los invasores llegaran al templo, un grupo de samarios tomó la imagen de la Virgen y huyó hacia el monte. No podían permitir que fuera profanada.

La persecución fue tan intensa que, al sentir a los piratas cada vez más cerca, se vieron obligados a dejar la imagen al pie de un frondoso árbol de mamón. Escaparon convencidos de que la Virgen correría la misma suerte que la ciudad: el saqueo y la destrucción.

Pero ocurrió algo que la memoria popular convirtió en milagro.

Cuando regresaron, una vez pasado el peligro, encontraron la imagen completamente intacta. Nadie la había tocado. La tradición cuenta que el viejo árbol de mamón abrió sus ramas como si fueran un manto y escondió a la Virgen de los ojos de los piratas.

Desde entonces, aquel lugar quedó envuelto en un halo de devoción. La Virgen pasó a ser vista como la protectora de los samarios, y durante generaciones hombres, mujeres y niños acudieron a pedirle amparo en tiempos de guerra, enfermedad y dificultades.

Hay historias que no pueden demostrarse con documentos, pero sobreviven porque un pueblo decide creerlas. Y esta, desde hace siglos, es una de las leyendas más entrañables de Santa Marta.

Entonces comencé a buscar más información sobre la historia de la Virgen de Santa Marta.

Los registros históricos cuentan que el conquistador Rodrigo de Bastidas fundó la ciudad el 29 de julio de 1525. Ese día, el calendario litúrgico celebra a Santa Marta de Betania, hermana de Lázaro y María. Por esa coincidencia, la nueva ciudad recibió su nombre.

Con el paso del tiempo, la fe del pueblo también fue tejiendo una profunda devoción mariana alrededor de una imagen venerada por generaciones de samarios.

La tradición cuenta que, en los primeros años de la Conquista, cuando el mar Caribe era la puerta de entrada a un mundo desconocido, un grupo de indígenas encontró una imagen de la Virgen María en las cercanías de las playas y las islas próximas a la antigua provincia de Santa Marta. Nadie supo explicar cómo había llegado hasta allí. Para unos fueron las corrientes marinas; para otros, un regalo del cielo. Lo cierto es que, desde aquel día, la imagen comenzó a despertar una devoción que ha sobrevivido al paso de los siglos.

La pequeña talla fue acogida con reverencia por los habitantes de la región. Pronto comenzaron a circular relatos de favores recibidos, enfermedades superadas, tormentas evitadas y familias reconciliadas gracias a su intercesión. Cada milagro encontraba un nuevo testigo, y cada testigo añadía un nuevo eslabón a una cadena de fe que nunca dejó de crecer.

La Virgen se convirtió en mucho más que una imagen religiosa. Fue el consuelo de los pescadores que salían al mar, de las madres que esperaban el regreso de sus hijos y de quienes, en medio de las dificultades, encontraban en la oración la fuerza para seguir adelante.

La tradición conserva también uno de los episodios más conmovedores de esta devoción. A finales del siglo XVIII, cuando una epidemia azotó la ciudad, sus habitantes acudieron desesperados a implorar su protección. La leyenda narra que la Virgen tomó la apariencia de una mujer de piel negra que recorrió las calles llevando alivio a los enfermos. Desde entonces muchos comenzaron a llamarla, con inmenso cariño, La Negrita.

Desde entonces, innumerables creyentes le han pedido salud, justicia, trabajo, unión familiar y fortaleza para afrontar los momentos más difíciles.

Mientras escribía estas líneas comprendí que el fuego consumió casas, templos y documentos, pero nunca logró consumir la fe de los samarios.

Y entonces entendí algo que nunca había pensado.

Los samarios llevan el nombre de Santa Marta en la voz todos los días. Quizá no necesiten pronunciar largas oraciones para recordarla. Cada vez que dicen el nombre de su ciudad, también evocan la fe que ha acompañado a generaciones enteras.

Quizá por eso sienten que nunca caminan solos." (Tomado del libro ‘Rosarios en voz baja’ de la periodista y escritora Loor Naissir)

miércoles, 29 de julio de 2026

Lanzamiento del Libro la Colonia

 



📚✨ Historia, humor , música y literatura se encuentran en una sola noche.

Barracuda Café Cultural te invita al lanzamiento de La Colonia, la más reciente obra del abogado, profesor universitario y escritor Jorge Arturo Abello Gual, una mirada ingeniosa a nuestra historia donde el humor y la reflexión caminan de la mano.

La velada contará con la presentación del periodista Fausto Pérez Villarreal, una lectura dramática de fragmentos del libro a cargo de los reconocidos actores y humoristas Álvaro Certain y Jaime Pineda, y un cierre musical con las notas del flamenco al piano interpretadas por el propio autor.

📅 Jueves 13 de agosto
🕔 5:00 p. m.
📍 Barracuda Café Cultural

Una tarde para descubrir cómo, entre cañones y carcajadas, la historia también puede contarse con ingenio.

Entrada libre. ¡Te esperamos! 📖☕


Puedes comprar el libro en el siguiente link, está en versión física o digital por Amazon:


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RESEÑA LITERARIA POR FAUSTO PEREZ

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