Para el Chino de Antonio Matera:
Tu eres todo un caballero de afectos demasiado ornamentados, cual poeta del amor barroco que entre gladiolos y penumbras manifiesta su teatralidad emocional de emperador romano en decadencia batiendo más plumas de palomas, que alas, en sus fervientes estéticas y pasiones heterodoxas, raras. Angustiosas a los 40, no sabe por dónde explotar.
Cual man que no camina sino que desfila haciendo alarde de sus más internas costumbres
Chacín para el chino
Por ahí García Márquez dijo, que la vida más allá de los recuerdos, es cómo se los cuenta.
El Chino ya sabía eso antes de Gabo, adelantado a su época.
Tomo unos retazos de los pocos hechos que vivió, y tejió alrededor de ellos una realidad que solo aplica en las leyes de su universo de ficciones.
De ahí salieron sus hijos deformes: una logía, vacía como la hoja en blanco que la delató. El gran beisbolista que la NBL se perdió. El personaje que tenía la fórmula que vinculaba de forma extraña al rock con la cultura, así como sus sueños mojados, con las aventuras en audiovisuales que su memoria, víctima de su invento, también se creyó.
Ahí va el chino, con sus mundos imaginarios, con sus aforismos poderosos, cuál filósofo envolatado, ya nos había dicho, que para acabar con Petro había que votar por el…pero claro, ahora dice que no voto por él, según su suerte, jamás habría querido eso.
…ahora nos dice, que si votamos por Abelardo, es porque queremos ver ganar a Cepeda. Hay una maldad confusiana en esos dichos del chino.
Al final, para que tanta palabrería, si cuatro palabras definen este cuento.
De Abello para el chino
Hasta ahora veo esa poesía que hiriente golpea a nuestro chino amigo, no más sin decir, la duda que a él embarga, el salir del closet como deseo furtivo. Que va y viene cuál bandera de arcoiris, una causa tiene, sin pedir distancia. El impulso tiene con tanta marcicada, que expone sin filtro ante su audiencia hostil, que en Polo, Porras Toño y Chacín, tienen su mayor sufrir.















































