jueves, 15 de enero de 2026

Haití la primera revolución

 




Y se volvieron a encontrar después de cuatro años

 





Luego de cuatro años se volvieron a encontrar estos dos. El dr. Martelo, el médico que recibió a José Ignacio en su nacimiento.

Mi hijo nació después de muchos esfuerzos, y gracias a la prudencia, trabajo y dedicación del Dr. Martelo: "vamos para alante, no se desanimen" "vamos que vamos bien, no nos podemos descuidar". En él confiamos y nos trajo a José Ignacio.

El 1 de agosto del 2021, se adelantó su nacimiento, ya sea por un susto de mi esposa por una iguana que vio ese día, como nos dijo el mismo Martelo, que José Ignacio era como su madre, hace lo que se le da la gana, ese día quería nacer y punto.

Ese día salimos a desayunar y al salir, había una iguana en el parqueadero, mi esposa se asustó y comenzó a tener dolores. Desayunamos y los dolores continuaron. Fuimos a donde los padres de mi esposa a almorzar y a ver si se despejaba, Pero los dolores continuaron. Nos fuimos a nuestra casa para descansar y los dolores seguían. Nos fuimos de urgencia a la clínica.

La examinaron y encontraron que no eran dolores, eran contracciones, había estado en trabajo de parto todo el día.

Llamé al Dr. Martelo, me contestó y llegó a la clínica a los diez minutos. Toda la programación se había afectado totalmente, José Ignacio iba a nacer, se adelantó 4 semanas.

Cuatro años después se volvieron a ver las caras, el médico y su paciente. El médico que puso todo su empeño para que naciera, y quien lo recibió con sus manos, lo veía hecho un niño, asombrado, lleno de cariño y muerto de la risa de cada travesura que hacía. Y mi hijo, corriendo por toda la sala del consultorio haciendo travesuras, sin tener consciencia de que aquel gigante de pelo blanco y ojos claros, fue el médico que lo había ayudado a venir al mundo.

Gracias de nuevo, Dr. Martelo, mi cariño y gratitud eterna.